Wednesday, September 12, 2007

" METEOROLOGÍA : LA GEOPOLÍTICA DEL CAMBIO CLIMÁTICO "

Hola.
El pasado sábado día 8 de setiembre leí en " La Vanguardia " de Barcelona el artículo que cito arriba, firmado por Josep Enric Llebot Rabagliati. J. Llebot nació en Barcelona en 1953 y es Doctor en Ciencias Físicas. Actualmente es catedrático de Física de la Materia Condensada del Departamento de Física de la Universidad Autónoma de Barcelona. Es un activo investigador de la climatología en sus aspectos físicos y del cambio climático y la interrelación ciencia - entorno. Es autor de varios libros sobre el cambio climático.
Creo que sen el artículo que reproduzco literalmente se aportan matices sobre el cambio climático y sus repercusiones que han sido muy poco valorados con anterioridad. Me refiero especialmente a algunos efectos positivos que el citado cambio en caso de producirse, acarrearía indefectiblemente.
" LA GEOPOLÍTICA DEL CAMBIO CLIMÁTICO "
El carácter moderado del mes de agosto del 2007, meteorológicamente hablando, con temperaturas suaves en la costa catalana y, en general, en toda la Península no ha producido durante el periodo estival demasiadas noticias relacionadas directamente con el cambio climático y el aumento de la temperatura resultado de la emisión constante y creciente de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Sin embargo, ha habido una noticia que ha pasado, en general, inadvertida en nuestras latitudes y que contiene dosis de estrategia asociada a los cambios climáticos y que a la postre confiere una dimensión un tanto distinta a los hechos, habitualmente catastróficos, con los que se relaciona el cambio de las futuras condiciones climáticas. Hace casi tres años, el presidente ruso Vladimir Putin mediante la ratificación de Rusia tenía en su mano la entrada en vigor del protocolo de Kioto. Si Rusia ratificaba, como finalmente lo hizo, el protocolo entraba en funcionamiento. Si, en cambio, Rusia no ratificaba el acuerdo su aplicación habría topado con serios obstáculos. En plena negociación con la UE, Putin explicó que el cambio climático le resultaba positivo a Rusia ya que con inviernos no tan rigurosos el país ahorraría energía y ropa de abrigo. Probablemente sin saberlo, simplemente como estrategia negociadora, Putin ponía de relieve que naturalmente todos los cambios asociados al cambio climático no son catastróficos sino que pueden ser neutros y también positivos. El presidente ruso no fue el primero en poner de relieve este impacto positivo del cambio de las condiciones ambientales, sino que el químico y premio Nobel sueco Svante Arrhenius allá por el año 1896 ya lo había hecho notar cuando estudió el aumento del efecto invernadero como consecuencia de la industrialización. Arrhenius afirmó que el aumento de la temperatura induciría mejores cosechas y permitiría cultivar cereales en zonas donde el cultivo no era rentable, paliando parcialmente la falta de alimentos en Europa.
En esta dimensión de los impactos del cambio climático se debe enmarcar la noticia del pasado mes de agosto en que dos pequeños submarinos se sumergieron en las frías aguas árticas y, al parecer, plantaron una bandera rusa al amparo de la ley del Mar de 1982 para esgrimir derechos de posesión sobre el fondo marino, eso sí, muy hondo, más allá de las 200 millas. Durante este año y el siguiente se celebra el año polar internacional, durante el cual se realizan numerosas expediciones científicas, entre las que se puede incluir la de los dos submarinos rusos, que pretenden desvelar algunos de los secretos que en otra época escondían los hielos perpetuos. El comienzo del siglo XXI se puede caracterizar por el aumento desmesurado de la necesidad de disponer de más recursos materiales y energéticos. Los polos son regiones, en general, poco exploradas esencialmente por la rigurosidad de su clima y por la consecuente dificultad de explotación de los recursos que allá se puedan descubrir. Los efectos del calentamiento de la atmósfera son especialmente agudos en los polos. El aumento de la temperatura y el incremento de la precipitación ya son más importantes en las latitudes polares que en el resto del globo y en el futuro próximo se prevé que todavía lo sean más. Esto conlleva fenómenos, como la apertura de una vía de comunicación entre el Atlántico y el Pacífico oriental y occidental debida a la fusión de los hielos en el Polo Norte, el aumento de las pesquerías o, como es el caso de la noticia que nos ocupa, el poder acceder de forma más fácil y, por lo tanto, más barata, a los recursos del fondo marino. Estos aspectos positivos no deben enmascarar los impactos negativos que pueden darse. Aunque haya menos hielo, la erosión de la costa será mayor y la presencia de hielo fluctuante motivará que explotar recursos en el mar no sea fácil. Hay unos cuantos países que tienen esperanzas sobre la explotación de algunos de los recursos, entre los cuales se cuentan Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Suecia e Islandia, que hacen sus movimientos estratégicos para sacar provecho cuanto antes de unas condiciones ambientales que hace varias décadas eran impensables. Así debe analizarse la expedición de los minisubmarinos rusos que ha dado lugar a declaraciones públicas de algunos responsables gubernamentales, que vaticinan que en pleno siglo XXI probablemente aparecerán tensiones territoriales en un mundo donde los polos son ahora un apetecible recurso económico."
J. Enric Llebot , catedrático de Física , uab
Espero que la lectura resulte interesante y esclarecedora.
Saludos.
Mariscal Tro

4 comments:

Fabrenc said...

Muchas gracias por aportarnos luces nuevas en el siempre intrincado discurso sobre el cambio climatico tan a menudo anclado en los aspectos superficiales y frivolos de anecdoticos episodios meteorológicos.

JoanCG said...

Interesante articulo, si señor.
Esta reflexión vendría a corroborar aquello del no hay mal que por bien no venga o no hay bien que por mal no venga, según como lo mires.
Lo leído me estimula a pensar en el caso de las macro-regiones ligadas normalmente a Estados elefantiásicos tipo China, Rusia, Canadá, etc, en las que deben darse una gran variedad de condiciones climáticas.
Si eso lo percibimos claramente en nuestra diminuta Península, ¿cómo no va a pasar allí?
Imagino que en esos casos es muy dificil que cualquier evolución climática les perjudique o beneficie en su conjunto de forma extrema.
Hablo en términos geopolíticos, claro, porque visto globalmente todos estamos en el mismo saco.

victor said...

El problema es que entre unos y otros no sabemos que pasara.

Si por ejemplo, el cambio climático desacelera la corriente del golfo. La verdad, entre que pasen frió los irlandeses o lo pasen los rusos que tienen gas a patadas, prefiero a los irlandeses que al menos no son una pandilla de mafiosos.

raybanoutlet001 said...

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